lunes, 27 de mayo de 2013

Todo un fenómeno

Se ve que nos quedamos medio a la deriva en la barcaza de Llinás y nos olvidamos de seguir comentando las cosas de acá y de allá que suceden en nuestro Centro cultural. Tampoco vamos a hacer una retrospectiva ahora -en cuanto, por ejemplo, a lo bien que fueron, entre muchas otras cosas, las respectivas presentaciones de discos de Atilio y los alimonados y de Pol Nada (túnel 4 rebosante, mucha felicidad arriba y abajo del escenario), ni en cuanto a las cientos de miles de propuestas que se presentaron a la convocatoria de Joven y Efímero ni a la cantidad de seguidores -impresionante- de este blog, que ya es motivo de estudio en las decenas de nuevas universidades argentinas (subyace, en los estudios, la insidiosa pregunta acerca de cómo puede ser que a eso le vaya tan bien). Pero dijimos que no, que no vamos a hablar del pasado. A futuro entonces, se viene una semana estridentísima, así: el miércoles, Américo Castilla, amigo de la casa, habla sobre Museos -el público nuestro, muy en tema después del excelente seminario que dictó el fin de semana Raúl D'Amelio; el jueves, el eslovaco Peter Jasko baila Solo 2009; el viernes los PX graban -acá, claro- su disco número 100; el sábado (a la mañana, después del desayuno y de leer los diarios) charla de Vivi Tellas que (atentos todos) sigue con el grupo-selección del año pasado haciendo el seminario-taller sobre Biodrama que culminará a fin de año con un festival biodramático en el Teatro; y el domingo, El Sur, de Víctor Erice. Si la viste, la ves de nuevo. Si no la viste, cómo hacés para vivir con ese sensibilísimo agujero formativo?

lunes, 13 de mayo de 2013

La barcaza de Llinás

Viajamos la semana pasada a Asunción, a presentar el libro de la Expedición fluvial. De la presentación participó Milda Rivarola ("todo viaje se dirige al corazón de las tinieblas") y entre el público estaban Mito Sequera, quien recordó una conversación mantenida a bordo con Daniel García sobre unas crónicas publicadas en algunos diarios paraguayos de los años 60 en las que unos pobladores de la zona -después de una matanza de la dictadura- hablaban de cuerpos flotando en el río "como boyas" (de donde habría surgido, sugiere Mito, el título y el concepto de la serie de Daniel "Casi boyitas", expuesta actualmente en Buenos Aires) y Bartomeu Meliá, quien habló de la misa celebrada en la bodega del barco para parte de la tripulación paraguaya que, decía Bartomeu, "sacaba santos de todas partes" y de los expedicionarios ("no fue la primera vez que di misa para tantos ateos"). Esa misma mañana habíamos estado en el puerto, con la esperanza, finalmente frustrada, de ver amarrado el imponente Crucero Paraguay.
De vuelta en Buenos Aires, pasamos por una galería de arte para ver "Río Paraná", la obra de Llinás y Soledad Rodríguez, que habia formado parte previamente de la exposición de la Expedición. En una cámara oscura, sentados en un sofá, veíamos el final de la obra, cuando se va haciendo de día y la cámara emproa hacia Asunción. Así estábamos, en un estado de ensoñación -veníamos de Asunción y la película nos devolvía al mismo lugar, unas horas más tarde- cuando un señor, de aspecto porteño old fashioned -blazer, mocasines, una melena límpida tupida y plateada como, por ejemplo, la de Tabaré Vázquez-, se acomodó a nuestro lado, pero de pie. Tal vez el hombre tuviese cierta importancia o destaque en el mundo del arte, pues no pasaron dos minutos desde su irrupción para que apareciese para celebrarlo la dueña de la galería. La mujer se propuso explicarle al visitante la obra expuesta. Y cuando vio que había otro ser humano en el horizonte de su mirada, lo incorporó a la explicación. Dijo que en los años 1500 (o 1600, no recordaba bien) los conquistadores habían navegado el Paraná río arriba. Y que a Llinás "se le había ocurrido" realizar esa misma travesía, unos siglos más tarde. Y que entonces "se subió a una barcaza", plantó una cámara ("de muy buena calidad, como todas las que usa Llinás") y filmó el río. Y que eso que estábamos viendo era un montaje de cuatro horas de "todo el viaje" filmado por Llinás.
Podemos aceptar todas las imprecisiones, aun las que nos dolieron en el corazón -después de todo, no nos estaba dirigidas sino por azar o, mejor, por extensión- pero no podemos aceptar que se llame "barcaza" al dignísimo Crucero Paraguay. En todo caso y como prueba, este registro de su comedor:


miércoles, 1 de mayo de 2013

El Congreso de Literatura. Segunda parte


1. El director presenta a los invitados a la celebración del itinerario crítico de María Teresa Gramuglio

2. Nora Catelli: Gramuglio y las literaturas comparadas

3. Alberto Giordano: Gramuglio lectora de Saer

4. Adrián Gorelik: Gramuglio, el nacionalismo y los años 30

5. Beatriz Sarlo: Gramuglio, nuestros años Punto de Vista.

6. El público, dueño de todo