martes, 12 de noviembre de 2013

Una plegaria por poesia.com

En una reseña publicada recientemente sobre la antología 30.30. Poesía argentina del siglo XXI, Malena Rey anota que “una presencia insistente en toda esta reunión de poemas –se trate de quien se trate– es Internet. Es esto lo que marca un corte claro con la generación anterior, la llamada “poesía de los noventa”. En “la poesía del 2000” (década en la que empezaron a publicar muchos de los poetas aquí seleccionados) se pueden rastrear las marcas de la conectividad tanto en la omnipresencia de los blogs desde los que se dan a conocer muchos poetas, como en la posibilidad de editar sus poemarios de forma digital, pero también en un léxico que considera las formas de relacionarse mediadas por la web, con términos y prácticas que se tematizan y entran a los poemas por su propio peso.”

Toda revolución en poesía, escribió T.S.Eliot, supone una vuelta al habla común y por lo tanto, una renovación de diccionarios. Los románticos ingleses (los “poetas de los lagos” de los que hablaba Thomas de Quincey) y toda la vanguardia histórica de principios del siglo XX asientan, en efecto, claro que no toda, pero sí buena parte de su novedad en esa revolución léxica porque la misma es, a su vez, una revolución del mundo representado.
En el caso de la red, y como bien señala Rey, el asunto no sólo interesa de manera directa a las palabras, su uso y su representación, sino también a los nuevos modos de circulación de poemas, de libros de poemas, de soporte de esos libros, y de presentación de los poetas en sociedad. En ese sentido, la verdadera revolución ha sucedido y está sucediendo en páginas y en blogs en las que cualquiera sin necesidad de identificarse ni de pedir permiso de ingreso, que es la incómoda restricción de facebook – puede ver qué está escribiendo o, aún, qué está leyendo tal o cual poeta o crítico de poesía. Claro está, entre aquellos que han decidido someterse al imperio de la red.

De entre todos ellos, una recomendación y una nostalgia. La recomendación, el sitio dirigido por Alberto Giordano, Jorge Monteleone y Miguel Dalmaroni: Lector común. Si bien se trata de un sitio de crítica y ensayo literarios, muchos de los objetos de estudios de los mentores de la página como de sus invitados atañen directamente al género, como todos los ensayos publicados por Ana Porrúa. La nostalgia: poesia.com. Contrariamente al sentido común que le atribuye a la red, casi por definición, sentidos parejos de frescura, futuro y novedad, la misma ya fue creando sus propios anticuerpos: sus mitos. Sus sitios que ya no están. De todos, elevemos una plegaria por poesía.com. Por sus animaciones (eso parecía venido de otro mundo!). Por las voces de los poetas que conocimos a su través. Por los libros, en la pre-historia del e-book. Por el servicio de “el poema del día” que recibíamos, cada mañana, como noticia y novedad.

(esto es un anticipo del próximo número de Los anillos de Saturno, desde la semana que viene en la red).  




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