jueves, 7 de noviembre de 2013

Patrimonio subacuático

Sí, como dicen los diarios, en 5000 años el derretimiento de los hielos polares provocará la desaparición de nuestra ciudad bajo las aguas -también de otras y aún: de países, pero quedémonos en casa por un momento- todo esto que se ve (y de lo que se ve, lo que dure) adquirirá un nuevo carácter, ya previsto por los funcionarios de la Unesco. Será, para los turistas culturales del futuro -buzos, hombres-rana, sirenas- una enorme plataforma cultural subacuática: rastros de nuestra existencia sumergidos bajo el agua. Nadarán unos por los túneles del Centro cultural, convertidos en un rígido laberinto, y el guía, no sabemos si por lenguaje de señas o por telepatía, le dirá a su contingente: "acá, si acá, exponían cuadros de Juan Grela, y de Juan Pablo Renzi". Entrarán después a las aguas turbias bajo las cuales estará sepultado el Príncipe de Asturias y ese mismo guía: "acá, sobre estas maderas podridas que fueran una vez un escenario, tocó Paco de Lucía y actuó Antonia San Juan". Saldrán por la puerta del fondo del escenario, convertida en un romántico y sentimental arco subacuático, sus paredes cubiertas de un musgo que se interpretará erróneamente eterno, e ingresarán en un enorme canal marrón, las aguas sucias de arena y de tallos podridos: "y esto fue una vez un río, el Paraná, y sobre sus aguas navegó el Crucero Paraguay y sobre su cubierta se bocetaron las ideas que más tarde se plasmaron en un libro, Paraná Ra'anga, del cual aun hoy puede contemplarse -como una biblia, como una devoción- un ejemplar en la biblioteca de las Tierras Secas". Y los turistas culturales, por señas o por telepatía, dirán "oooohhh". Y luego se subirán a un simpático taxi submarino que los llevará a conocer las ruinas -patrimoniales también- de los tubos del Macro.

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