martes, 29 de octubre de 2013

Cambiar el mundo

La impericia tecnológica de una persona que, al fin, cuando ya criaba niños la emprendió por primera vez con una computadora personal, en una universidad muy de avanzada que ofrecía cursos a sus profesores para que paulatinamente fueran desplazándose de las Lettera a los D.O.S., provoca esto que se ve en la entrada anterior: que habíamos pegado la foto de tapa del diario La Capital donde, contra todo pronóstico, promovían la muestra de Juan Grela que inauguramos el viernes pasado y ahora, cuando volvemos a verla, nos encontramos con que la tapa se ha ido actualizando sola (Dios, si hubiéramos querido hacerlo a propósito y lo hubiésemos logrado nos consideraríamos dignos personajes principales de una mala película actuada por Ashton Kutcher). En fin. Queda, por lo menos, el título, que menta un jingle publicitario del diario rosarino y que, en sordina, nos recuerda aquella tarde, de hace muchos años, tantos como tiene el jingle, que en un barrio de la periferia de la ciudad encontramos a una joven que hacía dormir a su criatura cantando, precisamente, esa musiquita de La Capital. Y ahí, literalmente, se nos reveló un mundo. Y la voluntad -olímpica en aquellos años en los que todo parecía ser posible- de, amorosamente, ir torciéndolo.

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