lunes, 17 de junio de 2013

Javier Daulte, una que no vino, y todo nuestro rencor

El sábado a la mañana vino a dar una conferencia o, más bien, una entrevista pública, Javier Daulte. "¡Qué largas son tus preguntas!", le decía, molesto y gracioso a la vez, a su entrevistador Federico Irazábal. O, al público: "Yo nunca hubiera venido a una actividad como esta." El Túnel 4 lucía de bote a bote, con una única inquietante butaca vacía en la fila seis. Cuando en la mañana del lunes le preguntamos a Sofía cómo había funcionado el streaming, nos dijo que bastante bien y que, aun, una entusiasta había anotado, vía facebook: "qué buenooo! justo que estoy en el trabajo y no pude ir". Ya vemos que si nuestra espectadora a distancia no pudo venir a la charla, tampoco, aun estando, se quedó en el trabajo, si desde allá seguía las alternativas del peloteo verbal entre Daulte e Irazábal. En todo caso, decidimos otorgarle, a su presencia virtual, la real butaca vacía de la fila seis y en la planilla de público anotamos, muy felices: lleno total.
Ah, antes de la conferencia le mostramos al exitoso dramaturgo y director nuestro imponente Teatro Príncipe de Asturias, a ver si lo alentábamos a traer pronto alguna obra suya. Algo, muy vagamente, prometió y cuando fue él quien nos preguntó si estaban viniendo obras de Buenos Aires, le dijimos que se hacía difícil programar compañías que sólo podían presentarse los lunes a la noche y que, además, mandaban el rider en alemán, más aceitada la ambición de actuar en la indiferente Europa que el gusto de presentarse en su propio país. Pobre Daulte, él no tenía nada que ver con nuestro reclamo lleno de rencor: pero a alguien se lo teníamos que chantar!




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