sábado, 20 de octubre de 2012

Tempo permettendo

Nos cuentan que hace años, muchos años, cuando todavía el barco era un medio de transporte de pasajeros y no un hotel flotante, para mitigar la pena -o el aburrimiento- del viaje, cada mañana echaban, bajo la puerta de los camarotes, una cartilla con las actividades del día (una película, un concierto, una partida de tejo). Las que se hacían en cubierta, al aire libre, venían acompañadas por la leyenda "tempo permettendo". Claro, no se podían prever, al hora de imprimir las cartillas, que tal vez fuera en tierra, antes de zarpar, las condiciones meteorológicas que sucederían en alta mar. Una enseñanza que los programadores culturales debimos aprender y no aprendimos. Cuando es al aire libre, agregar: "tempo permettendo". Esta vez, ya ven, el tempo no permitió, y el ciclo Salgan al sol, con el que iríamos a abrir este fin de semana el anfiteatro de arriba, pasó, por la lluvia,  a la semana que viene. Tempo permettendo.

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