jueves, 15 de marzo de 2012

Ansiosos

Viajamos a Buenos Aires. El "infierno inflacionario" del que hablaba Spinetta se manifiesta ahora tanto en el precio del pasaje del colectivo, que ya no es posible saberse de memoria, como en su carga horaria: aquellas precisas cuatro horas en las que viajáramos durante años, una vez abierta la autopista (reduciendo en dos aquel extenuante trayecto de seis horas, por la ruta vieja, con parada incluída en un parador que tal vez se llamara Las hermanas) ahora está liberadas a una suerte de imponderables que el pasajero no termina de entender. De ida, sin que se manifestara ninguna anormalidad: 4 horas y media. De vuelta, luego de sortear un piquete en Retiro, 5 horas y cuarto. En Buenos Aires fuimos el Cceba a la inauguración de las jornadas sobre Violencia y Literatura, que siguen hoy mismo allá, y que se trasladan mañana viernes a Rosario. Los escuchamos a Rodrigo Rey Rosa, primero entrevistado por Cristian Alarcón y luego en diálogo con Francisco Goldman (a quien Rey Rosa llamaba Frank), moderado por Carlos Ríos. El autor de Maniagua parecía sacarle agua a las piedras. Si bien Frank (sí, llamémosle Frank) parecía bien dispuesto a hablar sobre la composición de su libro El arte del asesinato político. Quièn mató al obispo? y nos daba una version cercana de Malcom Lowry ("Llegué a Guatemala con una paga de The New Yorker para hacer una investigaciòn que no iba a durar más de tres semanas. Escribir el libro me llevó diez años".), Rey Rosa da, más bien, la imagen del entrevistado evanescente ("puede ser", "no lo habìa pensado", "¿yo dije eso?"). A Alarcón, en el primer turno, se lo veía un poco ansioso debido a la desproporción entre la extensión de sus preguntas y la brevedad de las respuestas del guatemalteco... Ríos, en cambio, maestro del silencio (y esto también puede ser leído, si quieren, como un comentario sobre los estilos narrativos de Alarcón y de Ríos), llevaba la evanescencia de Rey Rosa hacia la definición de ciertas verdades del arte de narrar.
Veremos cómo sale todo mañana acá. Ya los estamos esperando. Ansiosos como Alarcón.

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