jueves, 29 de marzo de 2012

Un perro que bailaba

Habla la intendenta, Mónica Fein. Con Gaby Sosa, escuchamos. Fue ayer, en el Túnel 4, en la presentación de Fábulas problemáticas que fue, a su vez, la primera de una serie de actividades relacionadas con las problemática de género que desarrollaremos este año en el Centro cultural. En una de las películas que pasamos, aparece, en la primera escena, una chica tirada en la cama leyendo Un cuarto propio, de Virginia Woolf. El párrafo que suena es este: "La compositora se halla en la situación de la actriz en la época de Shakespeare. Nick Greene, pensé recordando la historia que había inventado sobre la hermana de Shakespeare, dijo que una mujer que actuaba le hacía pensar en un perro que bailaba. Johnson repitió esta frase doscientos años más tarde refiriéndose a las mujeres que predicaban. Y aquí tenemos, dije, abriendo un libro sobre música, las mismísimas palabras usadas de nuevo en este año de gracia de 1928, aplicadas a las mujeres que tratan de escribir música. «Acerca de Mlle. Germaine
Tailleferre, sólo se puede repetir la frase del Dr. Johnson acerca de las predicadoras, trasladándola a términos musicales. Señor, una mujer que compone es como un perro que anda sobre sus patas traseras. No lo hace bien, pero ya sorprende que pueda hacerlo en absoluto.»
Con tal exactitud se repite la historia."
Luego, hasta volvernos locos en apenas siete minutos, perros y perros y perros caminando sobre sus patas traseras.




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