miércoles, 30 de noviembre de 2011

Unos conciertos, unos discos, una película

Como en Rashomon, de Kurosawa, es posible que cada uno de los actores tenga una versión distinta del asunto -o no del todo distinta, pero ya sabemos que la mínima diferencia da como resultado un relato completamente diferente. En fin, y en todo caso, vamos a contar la nuestra: en una reunión de directores, hace tal vez tres años, Ángeles Albert, desde Madrid, habló de la necesidad de equipar técnicamente a los Centros. Y consecuente como era, envió, en unos casos presupuesto y en otros, equipos. A nosotros, por nuestra misma condición de Centro "mixto", no nos tocaba nada. Pero Lidia Blanco, que entonces dirigía el Cceba, tuvo la recontra buena onda de habilitarnos a sus primos pobres -Córdoba y Rosario- con parte de ese equipamiento. Córdoba recibió -en una figura que podríamos asimilar a la del comodato- un equipo de radio móvil, sobre el que hoy se asienta el proyecto eterogenia. Y a nosotros, en esa misma condición, nos tocó un equipo móvil de grabación. Muy bien. Como en una receta, dejemos reposar este hecho, sobre el que ya volveremos.
Una mañana llegó nuestro coordinador, Gastón Bozzano, rebosante de una idea: ¿y si hiciéramos en nuestro Centro cultural un gran concierto, divido en distintas jornadas, de las 32 sonatas para piano de Beethoven, la llamada "Integral" de Beethoven, con Alexander Panizza al piano? Ya saben: lo hicimos el año pasado, fue una bomba. Cuando plantábamos fechas, decidimos utilizar aquel equipo que nos hubiera enviado Lidia, y grabar los conciertos. Hecho, con Palena y el Negro Ojeda como ingenieros de sonido. Al segundo o tercer concierto, un espectador que había venido desde el principio, preguntó si acaso estábamos grabando los conciertos pues en ese caso él, que trabajaba en la editorial municipal de rosario, podría interesar a sus responsables en la posibilidad de editar los discos. Brevemente: Juan Manuel Alonso convenció a Oscar Taborda de la imperiosa necesidad de hacer esos discos, y con énfasis parecido, Taborda, director de la editorial, convenció de lo mismo a Horacio Ríos, secretario de Cultura de la Municipalidad, que era quien iría a firmar los cheques. El entusiasmo se multiplicaba: Horacio se convirtió en adalid de la causa. En tanto, entre el público asistente a los conciertos no sólo se encontraba Alonso: también andaba por allí el cineasta Pablo Romano quien con un entusiasmo digno del de Alonso, nos propuso hacer un documental, sobre los conciertos y la grabación y la edición de los discos. Ya saben: a todo decimos que sí.
Este viernes, desde las 21.30: a) se presentan los discos (unas cajas hermosísimas, con seis discos dobles adentro, y un arte de tapa espectacular); b) se estrena la película de Romano; c) Panizza, ya que está, tocará un movimiento de una sonata; e) brindaremos en el hall del Teatro, por la buena suerte de los discos y de la película.
Los esperamos a todos.

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