lunes, 17 de enero de 2011

Madrid, primera entrega

Que había que estar a las 9 de la mañana del lunes 10 de enero en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe en el número 4 de la avenida Seneca -y no de la avenida Segovia, como habíamos anotado, que por suerte en la calle nos encontramos con David y vino con nosotros pues los organizadores nos dieron el mapa para llegar al Colegio una vez allá- y que allí nos darían la bienvenida la secretaria de Estado de la Cooperación internacional Soraya Rodríguez y el nuevo director de la Aecid. Que más o menos a las 9 todos estábamos allí, menos los funcionarios de alto rango, lo que dio lugar a un largo momento de reencuentro con los directores de los otros centros y permitió anoticiarnos de las novedades -el triple enroque que llevará a Hortensia Campanella de Montevideo a Santiago de Chile, a Andrés Pérez de Santiago de Chile a San José de Costa Rica y a Carlos Couto de San José de Costa Rica a Montevideo; la inminente apertura de un nuevo Centro nuestro en La Paz y de otro en Caracas y las presentaciones con los nuevos directores de Ciudad de Guatemala -Inmaculada Ballesteros-, El Salvador -Fernando Fajardo- y Miami -Marìa Palacios. Ahí, en el hall del Guadalupe -que queda delante de la Complutense, en el barrio universitario- se veían las distintas maneras en que habíamos interpretado el protocolo de la reunión: las mujeres con un neutro "elegante" pudieron estar diferentes entre sí y sin embargo a tono; los hombres, más o menos: los diplomáticos siempre marcan la pauta poniéndose traje y corbata, los funcionarios no diplomáticos entendieron que la presencia de la secretaria de Estado ameritaba corbata -así estuviera puesta de cualquier manera-, otros no interpretaron nada: fueron a cómo les salió y, como siempre en estos casos -y en cualquier caso- las precauciones que se toman en casa o en el hotel naufragan frente a la siempre victoriosa realidad, que prescinde de los detalles. De hecho, para la secretaria y para el director no éramos más que una anónima y pequeña multitud que llenaba el salón de actos del Colegio a la que ambos se dirigieron sin embargo con deferencia y palabras dulces. Un rato antes del mediodía y luego de tomar café en la cantina del Colegio, pasamos al aula 2, ya solamente los directores de Centros más los consejeros culturales de las Embajadas donde más temprano que tarde se abrirán nuevos Centros culturales. Afuera llovía a cántaros, pero como eso sucede en casi todos los países -por lo menos en los que hay Centros culturales, que es el colectivo que aquí importa- el tema central era la prohibición de fumar en casi todas partes que había entrado en vigencia en España el fin de semana anterior.

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