miércoles, 26 de enero de 2011

Madrid, cuarta entrega

Que de La Tabacalera, subiendo por la Calle del Mesón de Paredes nos fuimos a cenar a la Taberna de Antonio Sánchez, que siendo lunes había abierto solo para nosotros, después de las correspondientes gestiones realizadas por Kike León quien califica como el máximo conocedor de los lugares que verdaderamente vale la pena conocer en Madrid (la Taberna, claro, es uno de ellos). Después de tan extensa jornada llena de palabras como gestión, presupuestos, estudios de público, resultados, programas, proyecto, crisis, cultura, cooperación, porcentajes, capítulo uno, capítulo dos, planes de centro, evaluación, convocatorias abiertas, apoyos, fue un placer sentarse al lado de Miguel Albero a conversar de libros. El autor de Enfermos del libro: breviario personal de bibliopatías propias y ajenas, declaró haber contraído la suya propia estando en Mendoza como cónsul y extrañar, de la Argentina, sus extraordinarias librerías de viejos que en efecto no abundan en Madrid donde se extienden, en cambio, las de catálogo. Después de cenar, nos despedimos todos en un bar de la plaza Tirso de Molina. Los fumadores tomaban su copa en la misma plaza, bajo la lluvia helada, al amparo excluyente del humo de sus cigarros y cigarrillos. Y en un momento dado, ya fue la hora de volver al hotel.

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