miércoles, 4 de agosto de 2010

Ansiedad

Las mujeres -pero los hombres también- se habían rendido ante el personaje que interpretaba en Resistiré: Andrés, el ambiguo malo que paseaba del brazo de su tía Leonarda en esa telenovela en la que todos también, hombres y mujeres, se enamoraron durante un semestre de Celeste Cid y de su "bon jour" final. Por cierto, al año siguiente Claudio Quinteros saltó de la segunda línea del "secundario" o "revelación" a protagónico, como galán de Natalia Oreiro en El Deseo. Y después desapareció -como se dice de alguien (es decir de casi todo el mundo) que no está en la televisión. En el caso de Quinteros, más que desaparecer, volvió adonde había venido: el teatro, la experimentación, la prueba. Y después de haber actuado bajo la dirección de quienes podrían llamarse algunos de los mejores: Daulte, Veronese, Tellas, Suardi, Szuchmacher, pasó él mismo a ser su propio director en Las Venus de las pieles, que además escribió. Así, como autor y director llega este sábado a nuestro Teatro con El legado de Caín, una ficción teatral sobre el masoquismo. Los esperamos -a Quinteros, a la obra, al elenco y a todos ustedes, claro está- con ansiedad.

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