lunes, 5 de julio de 2010

Lo que está lleno y lo que está vacío

El jueves Liniers llegó a las Galerías casi a las siete en punto y, salvo una breve interrupción promovida por nosotros para inaugurar Macanudismo, estuvo exactamente hasta las once de la noche haciendo dibujos para sus lectores que formaban compacta cola en el Patio de los Cipreses. En esa interrupción y hablando ahora al público, Liniers destacó su amor por esta ciudad, en la que nació unos de sus abuelos y en la que tiene primos, tíos y amigos -muchos de los cuales vinieron esa noche a saludarlo. También recordó una charla pública que había tenido hace unos años con el Negro Fontanarrosa en una sala abarrotada de gente mientras en otro punto de la misma ciudad Juan Sasturain -fue él quien se lo contó a Liniers- no lograba reunir a más de un espectador en la presentación de un libro suyo. Nobleza obliga: quienes presentábamos el libro éramos nosotros, el espectador era Roberto Retamoso, y después de presentar el libro, que lo presentamos de todos modos, faltaba más, nos fuimos los tres y el librero que había invitado a Juan a comer a la Parrilla Norte. Y ya que la cosa va de historietas y de humor, permítasenos este chiste malo: como no había tira, comimos vacío.

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