domingo, 18 de abril de 2010

¿Y los estudiantes, dónde están?

La anécdota nos las contó una vez el poeta Rubén Sevlever: muy a principios de los años 60, con la entonces hermosa y reciente Revolución cubana como telón de fondo, llega a Rosario Nicolás Guillén a dar una lectura en la sala de Amigos del Arte. Entra Guillén con sus papeles y al ver que entre el público había sólo otros poetas y algunos estudiantes, pregunta, en voz alta: "¿y los obreros, dónde están?" Algo de esa construcción se nos vino a la cabeza durante este fin de semana. Primero en el seminario de Kartun, luego en el concierto de Panizza. Kartun, después de la puesta de "Ala de criados", dio, el jueves y el viernes, el seminario de desmontaje: habia que verles las caras, el viernes al mediodía, a quienes habían pasado por lo que ellos mismos definían como una "experiencia". Pero, en fín, ¿cuántos eran? Treinta tal vez, cuarenta. ¿Y los estudiantes de teatro? ¿Y los que van a los talleres de escritura? ¿Y los profesores? Más de uno argumenatará su ausencia: estábamos trabajando. Pero quien a lo largo del año prefiere usar una falta porque le duele la cabeza y no para ir a un seminario de Kartun, ya puede ir sabiendo con el déficit con el que ingresa al cielo del arte donde, es cada vez más notorio, al talento natural solo le dan forma el estudio y la reflexión. El sábado fue el primer concierto de Alex Panizza: tocó, a una altura digna de él, cuatro de las 32 sonatas de Beethoven que tocará a lo largo del año. La sala estaba casi cubierta, pero el promedio de edad de los melómanos era más bien alto. Cuando nos íbamos por el muelle del Parque, uno de los asistentes, que había venido a ver el concierto desde Buenos Aires, como si hubiese leído la paráfrasis de Guillén que rebotaba en nuestra cabeza, nos preguntó: "¿es que no hay Rosario estudiantes de piano? ¿dónde están a esta hora que no acá? ¿cómo es que los profesores no los obligan a venir, como parte de su formación?· No sabemos, en fin, cuánto se perdieron -en desarrollo de su sensibilidad, en conciencia de clase- aquellos obreros que no fueron a escucharlo a Guillén a Amigos del Arte, pero podemos ir lamentándonos de todo lo que se están perdiendo aquellos que invirtiendo la máxima socrática, creyendo que lo saben todo tal vez no sepan nada.

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