viernes, 9 de abril de 2010

Paraná Ra'Anga XX

Un poco al azar, como sucedía en el barco, nos fuimos acomodando en el restorán asunceno, la noche de la última cena, que transcurrió sin novedad. Siendo los únicos clientes del restorán y sentados en mesas diferentes, parecía que aun estuviésemos en el barco, aunque todos un poco incómodos de vestir nuevamente ropas de ciudad. En el patio, después de la medianoche, hubo brindis de cierre y despedida. Recordamos, especialmente, el enorme trabajo de la editora Graciela Silvestri, de la asistente de edición, Lía Colombino -aplausos para Lía, claro está-, la creatividad y profesionalismo y buena vibra de todos los expedicionarios, hasta la de aquellos que finalmente no pudieron venir (qué lástima, Alejandro Grimson, Manuel Cruz, Jorge Silvetti, José Antonio Lasheras, Fátima Mereles), la felicidad de que nos acompañaran los becarios, el gusto de haberles podido ofrecer la posibilidad de una experiencia y de un aprendizaje no convencionales, la suerte de que nos hubieron podido ir acompañando, a lo largo del viaje, periodistas de Clarín, Crónica, agencia EFE, ABC Color, con el apoyo de Agustín Castañeda, desde Buenos Aires, que nos fueron ayudando a comunicar de qué iba y cómo seguía la Expedición, la alegría de que estuviera con nosotros Aula Río, con quienes armamos buena parte de las actividades en tierra -qué buena estuvo la de Barranqueras, eh?-, el queridísimo equipo de tierra y barco de Canal Encuentro y Señal Santa Fe, y la enorme expectativa puesta en los programas que empezarán a emitirse en el mes de octubre, el acompañamiento de nuestros amigos y compañeros directores Myriam Martínez, Ricardo Ramón y Pancho Marchiaro (que había llamado esa misma tarde desde Santiago de Chile, a ver cómo seguía todo), el apoyo de todo el equipo del Centro Cultural Parque de España y claro está, el espaldarazo, primero, de Ángeles Albert, quien supo ver bajo las aguas y, después, de Carlos Alberdi, el director de Culturales y Científicas de la AECID quien vio, en lo que parecía ser un final, un principio: el de eso que empieza ahora, una vez que se comprobó que la aventura y la incertidumbre y el riesgo también son componentes esenciales de las creaciones e investigaciones científicas, artísticas y culturales. Felices y emocionados, saludamos a todos quienes siguieron esta bitácora.

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