lunes, 22 de marzo de 2010

Paraná Ra´anga XII

Amaneció el domingo y pareció que ya habíamos cruzado el paralelo 28 y que entonces habíamos dejado atrás la provincia de Santa Fe y empezado a bordear la costa de la del Chaco aunque, francamente y a simple vista no pudiera distinguirse dónde empezaba una y terminaba la otra. Dos horas más tarde, sin embargo, con mapas en la mano, vemos que no, que aun falta para llegar a Empedrado, la primera población correntina frente a Chaco que encontraremos en la ruta y que nos dará una referencia clara de tierra. Entretanto, las barrancas correntinas han desaparecido, al este el horizonte ha bajado al ras del agua, se ha equiparado al nivel del suelo chaco-santafesino lo que da una perfecta visión en redondo de 360 grados completos, como si estuviéramos en la pampa, o en el medio del mar, con una coloratura sin embargo cambiante en la que predominan el verde y el marrón que iluminados por la primera luz del día que a su vez se refleja de manera cambiante también en la superficie lisa del río, embriaga por completo los sentidos, al punto de que eso que se ve parece también estar sonando –aunque lo que se escuche, estrictamente, sea el ruido sordo del motor- y parece también estar oliendo –aunque lo que se huela en verdad sea el perfume del agua fresca con la que Víctor acaba de baldear la cubierta del barco.

Una reseña de actividades mientras navegamos tal vez ayude a dar una idea de la situación: la noche del jueves Oscar Edelstein, Jorge Fandermole y Franciso López presentaron en el subsuelo, en lo que sería cuando el barco cumple su habitual función turística una sala de baile, parte de las composiciones en las que están trabajando en el barco. Edelstein mostró una grabación de su obra Camalote, Fandermole el boceto, según aclaró, de una canción que a todo el mundo la pareció sin embargo que estaba terminada y en cuyo estribillo, “subiendo el río hacia atrás”, vimos el leit-motiv de la Expedición y López, por problemas de reproductibilidad, no pudo mostrarnos las cosas que había estado grabando desde que nos encontramos en Buenos Aires el viernes 5, en lo que ya parece otra capa geológica en la vida de todos nosotros, pero por lo menos pudo hacer una presentación acerca de eso que a falta de mejor palabra llamamos “ruidismo”. Dicen los noctámbulos que hubo polémica hasta las 4 de la mañana, sobre todo porque la desafiante posición de López en contra del arte como representación generó si no encono por lo menos recelo entre cronistas, paisajistas y artistas de alguna u otra manera representativos que forman parte de la Expedición. López, como nosotros, dormía a esas horas, así que se perdió la extensa refutación. El viernes -¿habrá sido el viernes?- Gabriela Siracusano, con rígido tono docente contrastante con la dulzura con la que se la escucha a veces canturrear en cubierta, presentó un trabajo sobre “La materia del arte en América” y el sábado, también en el subsuelo Charly Reboratti, Clauida Tchira y Sergio Forster expusieron acerca de “Mapas, escalas, registros”. Mención especial para el geógrafo Reboratti, tal vez el más inquieto y curioso de todos los expedicionarios quien, a pedido de Anna Subirtas, la becaria que lleva la página de la Expedición, www.paranaraanga.net, convirtió las cartas a su mujer en imprevistas y variadas crónicas de viaje. El domingo a la mañana, en cubierta, Coco Bedoya dio un taller sobre serigrafía –con intervenciones de Siracusano acerca del uso del grabado en las ilustraciones de las crónicas de los siglos XVI y XVIII- e inmediatamente Félix Rodríguez dio uno sobre paisajismo, con exposiciones teóricas de la editora Graciela Silvestri. De las serigrafías, luego colgadas en cubierta, elegimos los pececitos de María Moreno; de los paisajes, le preguntamos opinión a Daniel García, quien primero selecciónó una terna (Anna Subirats, Fandermole, Susana García) y votó finalmente por Subirats. A la tarde, el sociólogo Joan Subirats, que resultó ser el padre de Anna, aunque las razones porque estén ambos a bordo no están relacionadas con su vínculo parental, presentó en el subsuelo unos cortos sobre “soluciones locales a problemas globales”, basados en estudios de casos en el Brasil y en España, de integración social a través de arte o de experiencias comunitarias basadas en políticas públicas. Quienes allí estuvimos, lamentamos –un poco- que el registro de casos originales haya sido tomado subvaluando la potencia del audiovisual. No es que nosotros, que no nos animamos a convertir esta crónica escrita en un mísero video, pese a que tenemos en carpeta el papelito en el que Alejandra nos anotó cómo grabar uno en cinco pasos, nos las vayamos ahora de los príncipes de la tecnología, pero tal vez sí estemos en condiciones de reclamar un poco de amor a la forma, como sabe quien lo haya leído que lo tiene Subirats. Y nomás terminada la proyección y el debate, otra vez a cubierta donde Edelstein comenzaba a dirigir el segundo ensayo de la antífona que escribió para las voces de la Expedición. Pese a haber pasado la estricta selección del mismo Edelstein y de Fandermole para ser una las voces guía del coro, junto con las de Siracusano y Llinás, no pudimos participar del ensayo, pues debimos quedarnos a decidir cómo sería la entrada a Barranqueras. Parece finalmente que el barco quedará en la boca del arroyo y que llegaremos al querido puerto chaqueño en lanchas. Eso será mañana lunes, después del mediodía. Ya tendrán noticias.

2 comentarios:

  1. Por favor suban a la red la obra de Edelstein y la canción de Fander
    por lo que se comenta en tierra ya Edelstein la está rompiendo con los apuntes de su ópera, me encantaría escuchar lo que se pueda, será posible esto don prieto?

    Alejandro Di Lorenzo

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  2. ¿epa que cosa presentó el maestro? no se puede dar a conocer algo de lo que hizo Oscar, déle Prieto que nosotros no somos de palo diga

    Eugenia

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