domingo, 21 de marzo de 2010

Paraná Ra´anga XI

Al final el trasbordo no fue a medianoche, sino a las 8 de la mañana y tampoco fue desde una lancha de Prefectura sino desde una de la secretaría de Producción de Goya. Lo último lo supimos cuando finalmente apareció la embarcación, la proa golpeando contra el agua brillante y mansa en la boca del riacho que lleva desde el puerto de Goya al Paraná. La esperábamos desde las 7 en el puente del barco, los que habitualmente amanecen arriba –Llinás, Soledad, Bonelli, Daniel García- y los que nos despertamos temprano para despedir a los que se iban y recibir a los que llegaban. Lo primero, que el trasbordo sería el viernes a la mañana y no el jueves a medianoche, lo supimos a medida que avanzaba el jueves y, otra vez, el mando del barco y la Prefectura atribuyeron al otro la frustración de nuestras expectativas. Para Prefectura, el capitán del barco dijo no tener órdenes de recibir una lancha a medianoche; para el capitán, él se quedó esperando una comunicación de Prefectura que nunca llegó. Nuestro baqueano Vaccarezza parece no querer enemistarse con unos ni con otros y cuando le preguntamos dónde cree él que anida el problema, frunce un poco la cara detrás de sus lentes de sol y dice “y, es muy jodido, muy jodido…”, marcando fuerte la eme del adverbio cuando lo pronuncia por segunda vez. Así vamos. A las ocho entonces llegó la lancha desde Goya trayendo a cuatro nuevos tripulantes; en la primera vuelta, se fueron cuatro de acá. Luego la lancha fue y vino varias veces, llevando y trayendo a personal de la agencia marítima, a una reportera y un cámara de un canal de Goya y algunas provisiones de necesidad extrema para parte del pasaje (cigarrillos, tarjetas de teléfono, botellas de agua tónica marcan el registro de la urgencia de cada cual). Cuando íbamos a zarpar (y cada hora que pasaba era una que nos retrasaba de nuestro destino siguiente) se rompió el malacate con el que se levanta el ancla, lo que nos mantuvo parados una hora más -todo parece contribuir a ralentar la marcha del Crucero Paraguay, como si no marchara lento de todos modos. Recién a mediodía volvimos a zarpar. Nos separan 55 horas de Barranqueras, Chaco, donde deberíamos llegar entonces a la tarde del lunes, casi un día después de lo que estaba previsto. Más que a nosotros, que parecemos –y nos hemos propuesto ser, faltaba más- una especie de pájaro guardián que vela por las mejores condiciones de creatividad, pensamiento y estudio de todos los demás- nadie parece preocupado por los sucesivos retrasos de la embarcación. A diestra, las barrancas altas de la provincia de Corrientes, más visibles tal vez por el desmonte, que les dan, en el techo, perspectiva y realce, contrastan con el paisaje achaparrado y monótono de la sin embargo hermosa costa santafesina. Un ejército de nubes, sobre la costa correntina, en vez de perturbar el azul del cielo de verano, lo acompaña, lo carga de intensidad y de cierto dramatismo. No pasará más que un almuerzo, una siesta, nada de nada, para que imprevistamente, todo el cielo se vuelque rojo sobe la costa de Santa Fe: ha terminado el día.

3 comentarios:

  1. Quisiera hacerte una nota para radio LT11 AM de Concepción del Uruguay,Entre Ríos. Me podrías proporcionar un número de teléfono para llamarte, mañana por la tarde temprano?
    Mi correo es marnest@arnet.com.ar y mi teléfono es 03442-154 06296 si me puedes enviar un msn. Muchas gracias, Néstor Ojeda

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  2. martin: simon de cincopantalones, quisiera consultarte y contarte algunas cosas respecto de libros de tierra firme y la rosa blindada. me pasarias un mail o me escribirias a cincopantalones@gmail.com.
    borra esto despues de leido, si?
    gracias

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  3. Ese furcio del final te salió lindo: gran imagen el cielo sobando la costa al final del día.

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