lunes, 30 de noviembre de 2009

Muchas gracias, amigos

El viernes 13 de febrero, temprano, Luis Alberto Spinetta probaba sonido en Escalinatas mientras el sol caía como plomo y unos jóvenes, muy jóvenes, aplauden el final de una toma y Luis, como si recién se diera cuenta de que hay "alguien" a su alrededor, levanta la vista, sonríe como si lo aplaudieran por primera vez -y los aplausos llegaban de lejos, como una lluvia sobre un techo de zinc- y dice: "muchas gracias, amigos". Nos gustaría, ahora que termina el año, decirles, como Luis, cuando el año recién empezaba, “muchas gracias, amigos”.
Gracias por acompañarnos en Galerías, en Madrid Mirada, la hermosa exposición curada por Manuel Sendón y Xosé Luis Suárez Canal y compuesta por trabajos de catorce fotógrafos latinoamericanos, entre ellos Graciela Sacco; en Frágilmente, de Gladis Desumvila y Marisa Gallo; en el tramo rosarino de la Segunda Bienal del Fin del Mundo; en la muestra de Diana Aisemberg curada por Roberto Amigo; en ¡Viaje con nosotros!, el recorrido por el cómic español contemporáneo diseñado por Jorge Díez y Jesús Moreno, precioso regalo que nos mandó la Seacex en septiembre; en la poderosa El devenir de la mirada, del querido Norberto Puzzolo cuya obra, que todos creíamos conocer, se nos reveló como nueva a partir de la lectura de Rodrigo Alonso; en La novela del dibujo, la exposición-concepto del Club del Dibujo, guionada y editada por Claudia del Río; en dos cuadrados, la reunión cumbre de Darío Homs y César Baracca; y en esa felicidad para todos que fue Survey, de Gerhard Ritcher, el tan esperado envío del IFA y del Goethe Institut. Y gracias adelantadas a todos quienes nos acompañarán en Bandido, la antológica de Daniel García que inauguramos este viernes 4 de diciembre.
Gracias, también, a todos los selenitas que se pusieron a mirar la luna a través de la lente del periscopio de los artistas: de los repertorios lunares de Jorge Fandermole, Ethel Kofman y Juan Carlos Baglietto; de la selección de películas lunares que preparó Pablo Crash Solomonoff; de los veintiséis artistas lunáticos, entre ellos el gran Juan Grela, invitados por Max Cachimba a la exposición Bienvenidos a la luna; de los cuentistas góticos de terror, leídos a la luz de la luna por Alberto Laiseca; de la versión del Pierrot Lunaire de Arnold Schoenberg, de Alicia Terzian y el grupo Encuentros; de los conciertos, contaminados por sus propios nombres, de Prietto viaja al cosmos con Mariano, Benigno Lunar y Los Astronautas; de los poetas lunares seleccionados por Mirta Rosenberg y Liliana García Carril publicados en un número también lunar de Transatlántico (gracias, también a todos sus lectores).
Gracias, claro está, a todos los tangueros que vinieron a escuchar con cariño a Natalia González y a Sergio Rivas, a Victor Parma, a Haydée Schwartz, a Pepe Ferrer, a Ezequiel Diz, y con devoción al maestro Néstor Marconi.
Y a los jazzeros que escucharon la primicia de Brad Mehldau y a los que escucharán la de D'3, el trío de Jorge Pardo, Francis Posé y y José “Roper” Vázquez, que tocarán con el Chivo González, Mariano Loiácono y Francisco Lo Vuolo.
Y a los folcloreros que escucharon al Negro Aguirre con Francesa Ancarola, a los que escucharon a Raúl Barboza y a los que escucharon a Juan Falú.
Y al público circunspecto de las conferencias, ese que con atención participó de las charlas de Gerardo Mosquera, Horacio González, Eugenio Zaffaroni, Laura Baigorri, Ana Longoni, Pablo Schanton, Damián Tabarovsky, Sergio Raimondi, Lucrecia Martel, Franco Ingrassia, Rafael Cippolini, Alberto Campo Baeza, Miren Eraso, Sergio Chejfec, María Moreno, Matilde Sánchez, Pablo Montini y Marcelo Villafañe
Gracias al público joven que acompañó a los jóvenes artistas del ciclo Joven y efímero, a Dani Umpi y a Jerónimo Saer y a todos los que se presentaron a la convocatoria.
Gracias a los madrugadores del domingo que vinieron como en procesión a escuchar el ciclo El piano y las formas musicales, pensado todo y ejecutado en parte por Aldo Antognazzi.
Gracias a los cinéfilos que participaron de la Muestra Nacional de Cineclubismo, del estreno de Bienvenidos a 1968, de Florencia Castagnani, del ciclo de nuevo cine chileno, de la nueva edición del Bafici, del Festival Latinoamericano de Video, del Festival de cine y video lesgai, del estreno de La Juncal, de Juan Manuel Alonso, del estreno local de No reconciliados, de Marcelo Expósito.
Gracias al mitológicamente exigente público de teatro local que vino a ver (y aprobó)La omisión de la familia Coleman, 4.48 Psicosis, Comedia sin título, Un mismo árbol verde, El Rutilante Cabaret, Othello y, en las derivas del teatro hacia la danza y los títeres, a Joan Baixas y a Olga Mesa -dos invitados de honor de este Centro, Migraciones, producida por nuestros centros hermanos de San José de Costa Rica y El Salvador, Sonus y Dolce far niente.
Gracias, también, al Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe por habernos invitado a acompañarlos en la reapertura del cine El Cairo, ahora con ese hermoso subtítulo: cine público.
Gracias al Museo de la Ciudad y al Museo de la Memoria por habernos acompañado en la gran exposición Rosariazo, curada por Pablo Montini.
Gracias a los amigos del MUSAC por haber elegido a Rosario como una de las sedes de su exposición Huésped, y al Macro y al Castagnino por hospedarla.
Gracias a los lectores y a los editores de los libros cuya publicación acompañamos este año:La nave del olvido, de Edgardo Rodriguez Juliá, Veinte años de poesía argentina y otros ensayos, de Paco Urondo, Crítica del testimonio. Ensayos sobre las relaciones entre memoria y relato, editado por Cecilia Vallina, Intemperie, de Roger Pla e Imaginarios comunes, de Fernando Tolosa.
Gracias a los artistas cordobeses de FAC!
Gracias al Distrito Sudoeste, por haber aceptado nuestra donación de una biblioteca de libros de literatura argentina.
Gracias a la Isla de los Inventos, por alojar a Joan Baixas y por hacer con nosotros el taller de construcción de telescopios.
Gracias a los jóvenes electrónicos de Fuss!
Gracias a los asistentes al curso Estudio D.I.Y, y a su equipo docente, Ramón Parramón, Key Portilla-Kawamura, Ali Ganjavian y Vanesa Freixa, y al programa Acerca, por acompañarnos.
Gracias a Raúl D'Amelio y a Fernanda Calvi por aceptar nuestra invitación a participar en el Programa de Excelencia en Gestión Cultural, organizado por el Cceba.
Gracias a todos los asistentes a nuestros talleres, sobre todo a los chicos, por fin los chicos en el Centro cultural, y a quienes los dictaron: Graciela Molina, Silvia Lenardón, Yenni Mata, la Cooperativa de Trabajo de Animadores de Rosario, Olga Mesa, Joan Baixas, Javier Carricajo, Lux Linder, Fernanda Laguna, Julián Usandizaga.
Gracias a los asistentes al Festival Internacional de Poesía de Rosario, y a todos los centros de la red de Centros de la AECID que nos acompañaron en la que ha sido la primera edición del Festival de la que participamos como co-organizadores. Gracias a los curadores y a los poetas. Gracias a los centros culturales de Rosario y a los centros culturales de España en Buenos Aires y en Córdoba, todos compañeros siempre.
Y gracias a Luis, por habernos dado en febrero esa lección de humildad que es siempre un agradecimiento.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Nuestra extravagante Pin-up girl

Creo que no hablamos todavía de la extraordinaria jornada de septiembre "Estéticas de la dispersión", pensadas por Franco Ingrassia y de la que participaron Ana Longoni, Sergio Raimondi, Damián Tabarovsky y Pablo Schanton, quienes debatieron sobre "las relaciones entre las producciones sensibles -o artísticas- y un mundo precarizado y regido por la lógica del mercado que desplazó al Estado" (Ingrassia dixit). Pues bien: túnel 4 lleno, gente entrando y saliendo, Schanton poniendo unas cancioncitas para que viéramos hasta dónde habíamos llegado, Raimondi golpeando la mesa mientras decía "ese es el problema" (luego de una pregunta del público sobre Gelman, los premios, el mercado de la poesía, que también lo hay)... No solo estuvo bien mientras duró, sino que las conversaciones y los minidebates continuaron en blogs, correspondencias y -esto no podemos saberlo, pero lo sospechamos- en las cabezas de la personas, en este caso bajo la forma célebre del monólogo interior. Sensible a la ebullición, Ingrassia propuso segunda vuelta, con dos que iban a ser de la primera pero no pudieron venir: la directora de cine Lucrecia Martel y el crítico de arte Rafael Cippolini. Rafael, claro, es un amigo de la casa. Pero a Lucrecia nos impusimos recibirla con honores: chica de tapa de la programación de noviembre. Bienvenidos los dos. Y ustedes claro está, este jueves, a las 20.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Autopista cultural Córdoba-Rosario

La cosa fue así: me llama Pancho Marchiaro, el director del CCE de Córdoba y me dice -de esto hace varios meses- que acababa de salir un libro, una antología de escritores cordobeses, Es lo que hay, que había hecho y prologado Liliana Lardone, publicado por la editorial Babel con el apoyo del Centro y que, quería Pancho, nosotros acompañáramos también bajo la forma de una presentación. Ya se ha hecho extensamente público lo reacios que nos hemos puesto con el género, que consideramos que merece su abolición. Pero, claro, cómo decirle que no a Pancho... Entonces decidimos, como una manera de contribuir a dicha abolición, reemplazar el género con formas más creativas y convocantes. De esa decisión surge FAC! (Factoría de Arte Córdoba),una invención de Luz Novillo Corvalán y Juan Cruz Sánchez Delgado (los cordobeses, mandados a hacer para la apellidación doble, preferentemente castiza) que consiste en una serie de intervenciones, performances, proyecciones y ambientaciones sonoras. Vienen, como no podía ser de otra manera, algunos de los más destacados nuevos artistas cordobeses, esos que nosotros aun no conocemos bien, porque usamos menos la autopista cultural Rosario-Córdoba que lo que usamos las que nos llevan y traen de Santa Fe o de Buenos Aires. Nosotros, todos, acá, con los cordobeses, a ver qué onda. Esperemos que todos los que reventaron el Patio y el Túnel el fin de semana, también. Después no digan "no me digas que estuvo tal", pues ya les avisé.

domingo, 8 de noviembre de 2009

2010

El año empieza en marzo, con una muestra enorme de Juan Pablo Renzi curada por María Teresa Constantin, en Galerías y en Osde. Por un azar –que puede ser un azar objetivo, cómo no- la muestra de Renzi se inaugura el día en que llega al puerto de Rosario el Crucero Paraguay, con los miembros de la expedición fluvial Paraná Ra’anga a bordo. Como la imagen de la expedición fue armada a partir de una estrella de Renzi, que será la que guiará la suerte del viaje, los viajeros, en reciprocidad, pasarán por Galerías a brindar por la suerte de la exposición. En mayo, también en Galerías, inaugura RES una muestra de fotos rosarinas. Habíamos pensado que RES podía refotografiar las fotos históricas de la ciudad de los hermanos Pusso. Pero sobre ese punto de partida, RES derivó hacia lo que la crítica de hace ¿diez años? hubiera llamado “sus propias obsesiones”: y la fábrica tomada Mahle y el Monumento a la Bandera, fueron algunos de los escenarios donde se plantó esa obsesión. Con la expedición fluvial y con la muestra de RES empiezan en el Parque las celebraciones por el Bicentenario, que tendrán otro de sus nudos de concentración de sentidos en octubre, cuando hagamos, con el apoyo del Instituto Cervantes, el Encuentro internacional de literaturas americanas: la emancipación literaria a 200 años de la emancipación política. Vienen Carlos Monsiváis, Julio Ortega, Jorge Herralde, Beatriz Sarlo, María Teresa Gramuglio, Nora Catelli, Carlos Villoro, Hortensia Campanella. También, en el Teatro, a lo largo del año, el ciclo de teatro argentino, esta vez acompañado por un programa de formación. Y si entendimos bien lo que nos decía por teléfono su curadora, Melania Barreiros, empezamos en abril, con Ala de criados, de Mauricio Kartun: que así sea. En Escénicas y después de todas las gratificaciones –artísticas, conceptuales- que nos dio la puesta de Matías Martínez de “Comedia sin título”, de Federico Garcia Lorca –que en junio se repondrá en el teatro La Comedia- haremos una convocatoria dirigida a compañías locales para que presenten proyectos basados en obras de autores españoles: que se manifieste allí, en ese cruce, parte de la particularidad hispano-rosarina de este Centro. Y también en Escénicas, otra vez con Carlos Casazza como co-curador (las palabras a las que nos va llevando la gestión cultural), vamos con el ciclo Contemporáneo del Mundo, esta vez dedicado a la canción. En septiembre, el Festival internacional de Poesía, otra vez, como este año, con el apoyo de la red de centros culturales de la AECID que nos permitirá contar con destacada presencia española y latinoamericana. En abril, para el día del libro, presentación del manual de uso de la biblioteca de literatura argentina que donamos este año al distrito Sudoeste, e inauguración de nuestra “nueva” videoteca –con todas sus 350 horas de históricos Vhs finalmente digitalizadas, con la primera comicteca de la ciudad, armada a partir de una donación del querido Jesús Moreno, de la editorial madrileña sins entido, y con una importante renovación de material bibliográfico (estudiantes de artes: ¡a estudiar, que ahora no faltarán libros!). Para fin de año, dicen, pero qué reacios a contestar correos, gran exposición bicentenario de Seacex. A lo largo de todo el año -esperamos los contactos de Ander, desde su estratégica oficina de Reyes Católicos- todas las itinerancias españolas. Además, todos los cursos de formación, algunos de ellos con el apoyo del programa Acerca. Además, una muy esperada exposición de Graciela Sacco en agosto y otra de Eduardo Stupía en septiembre. Además, cuatro números de Transatlántico. Además, nueva edición de Joven y efímero, esta vez con jurado de selección externo. Y ah, el muelle, finalmente, el muelle reabierto y toda esa multitud paseándose un poco indolente e indiferente. Veremos si es cierto esa máxima del poeta nicaragüense Ruben Darío acerca de que la forma es lo que primeramente toca a la multitud. Es una apuesta de riesgo: pero acá, como en todas partes, son las únicas que valen la pena.