martes, 21 de julio de 2009

Siete horas

El martes pasado a la tarde llamó Edgardo Pérez Castillo, de Rosario 12, para hacer una nota sobre las valijitas culturales. Con Edgardo, que es un tipo extraordinario, hay que hablar como si escribieras, porque realiza un tipo de periodismo hiperrealista: no se detiene en interpretar al interlocutor y menos aun en mejorarle la prosa oral -siempre distraída y un poco disléxica- sino que transcribe directamente lo que decís. Ojo, entonces, con la verba. El miércoles salió la nota y ya a las ocho de la mañana llamaron de la televisión, diciendo que iban a mandar un móvil para hacer una nota sobre las valijitas. A las 9, cuando abre el Centro, ya había una pequeña cola de diez o doce personas (un público con aspecto Facebook, o Rosario 12). La mañana transcurrió medianamente tranquila, sino fuera por las radios y la tele, que iban rebotando la nota de Edgardo. Y cuando finalmente en los noticieros del mediodía dieron la buena nueva, el Centro explotó. Pablo, que desde el mediodía amenazaba con irse, cada vez que llegaba al pie de las escalinatas y veía que llegaba otra oleada de gente, volvía a acompañar a Felicitas y a Virginia, que se prodigaban en Galerías y en Administración repartiendo "una por familia" -y tratando de distinguir las diversas trampas de las familias, que trataban de disolverse como tales para llevarse más de una bolsa y reconstituirse unos minutos después. A las cuatro de la tarde se fue la última valijita. Habrá que ver, ahora, cómo funcionaron esas animaciones, esos poemas, esas canciones, esas crónicas, esas ilustraciones, en las cabezas y en los corazones de cada cual.

1 comentario:

  1. mmm ... qué buenos son los éxitos!
    Ahora habrá que ver cómo capitalizarse con ellos.

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