lunes, 8 de junio de 2009

Un momento de reflexión

El año pasado, desde el correo del Centro cultural, yo enviaba una comunicación, más o menos semanal, sobre nuestras actividades, dirigida a nuestro público, que empezaba con un "queridos amigos" y terminaba con un "como siempre, los esperamos". No logro saber si los amigos se sentían queridos, pero nuestras mediciones de público daban que, pese a que los esperábamos, mucho no venían. O que venían de una manera muy estricta: como para no dejar de venir del todo. De las largas -y ambiciosas y finalmente fructíferas- reuniones-sesiones de nuestro equipo de programación y de comunicación, llegamos a algunas conclusiones sobre las que empezamos a trabajar el 09 -y sobre las que no voy a abundar, porque no vienen al caso. Pero me voy a detener en una: el equipo consideró que el "queridos amigos" era una especie de plomazo que no leía nadie -y que, entonces, los tres o cuatro que cada tanto contestaban entusiasmados por alguna razón no eran representativos de una multitud silenciosa, sino que respondían, estrictamente, a su nombre y a su número: tres, cuatro, a veces seis. La comunicadora, con el apoyo -qué notable: ferviente- del resto del equipo recomendó dar de baja el "queridos amigos" y abrir, a cambio, en la página nueva del Centro, un "blog del director". Los pocos amigos que ha cosechado este blog desde su apertura, los persistentes "ceros" en los comentarios que recoge y mi pereza en actualizarlo (una cosa es sospechar, como cuando publicamos un libro de poemas, que casi nadie nos lee y otra es comprobarlo empíricamente) darían la impresión de acá seguimos trabajando para pocos. Al contrario, los números no dejan de crecer. El fin de semana que pasó, colgamos cartel de "no hay más localidades" en Sonus, la obra de teatro-circo de Sebastián D'Addario y la compañía Kumulus limbus; también, otro igual, de "no hay más localidades", en 4.48 Psicosis, de Sarah Kane, con Leonor Manso, otra pequeña multitud paseaba la noche del viernes por el Patio de los Cipreses, saliendo del túnel 1 de Galerías, donde inauguraba Diana Aisenberg la muestra Escuela/Rosario y entrando al túnel 3, donde un grupo de músicos comandados por Mario Caporali rendía tributo a la mitológica Madonna de Aisenberg. Y el domingo, a las 11 y media de la mañana, 200 personas escuchaban, en el Teatro, la segunda sesión de Hugo Schuler interpretando El clave bien temperado, de J.S.Bach. Cuando comenté, al final del mediodía del domingo, mi extrañeza en cuanto a la falta de incidencia de este apocado blog en la convocatoria del público de este Centro cultural -en tanto de cero surgían, pongamos, más de mil-, uno de nuestro equipo me dijo, parafraseando la célebre frase clintoniana: "es la programación, estúpido", y otra, casi solapándose: "es la comunicación, estúpido" y después, los dos, riéndose, como si fuese a ponerse de novios en ese mismo momento -casi a costa de este mismo director: "es la programación bien comunicada, estúpido".
Liberado de la responsabilidad del éxito de la convocatoria de público, ahora sí, volveré.

8 comentarios:

  1. jiji, "querido amigo"la gente pasa x el blog , pero a algunos no les gusta escribir...x eso el "0 comentario", pero enterarse se enteran igual.(Ademas creo que tiene que ver con la configuracion sobre como se pueden poner los comentarios,fijate en eso, saludos!

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  2. espero entonces las cartas, ansiosa como una lectora del siglo XIX . Tasha

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  4. Lo esencial es que has conformado un verdadero grupo de trabajo y eso se refleja en la programación, en la comunicación y en la energía que fluye y fluye.

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  5. sólo tengo una pregunta: cómo es una pequeña multitud?

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  6. Es cierto que es la programación. Todo el año pasado, pero especialmente en lo que va de éste, la oferta del centro cultural ha sido excelente: variada, novedosa, interesante, (barata, je je). Felicitaciones al director y a sus colaboradores por un trabajo bien hecho, algo que se aprecia y se nota mucho. Marcela

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